¡Comparte la noticia!

sábado, 20 de diciembre de 2008

Mayor riqueza, mayor delincuencia.



La curva de Lorenz ilustra la relación entre el porcentaje acumulativo de la población y la proporción del ingreso total devengado por cada porcentaje acumulativo.
También la podemos describir como la gráfica que se utiliza para mostrar la distribución del ingreso de una población, relacionando el porcentaje acumulativo de familias en el eje horizontal y el porcentaje acumulativo de ingreso en el vertical.

Por otra parte podemos enunciar el coeficiente de Gini como una medida de la desigualdad ideada por el estadístico italiano Corrado Gini. Normalmente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos, pero puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución desigual. El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). El índice de Gini es el coeficiente de Gini expresado en porcentaje, y es igual al coeficiente de Gini multiplicado por 100.

En el año 2007 Dinamarca presentó un ínidice de Gini de 23.2 y fue calificado como el país que tiene mejor distribución de la riqueza, mientras que Namibia presentó el 70.7 considerando como la peor distribución de la riqueza, mientras que México tiene el coeficiente de 54.6

Es fácil entender que esto origina entre otras cosas mayor delincuencia, aunado a la corrupción la sociedad queda desubicada y recurre a varios métodos para obtener riqueza sobrepasando los límites morales.

Nuestra economía basada en la monoexportación de petróleo, que día a día va agotando sus reservas, crea un entorno desesperante, con la notica emitida hace un par de meses de una crisis financiera ha aumentado la desesperanza de la población.

Uno de los mejores inventos creado por el hombre ha sido el dinero, ya sea como papel o moneda pero ahora ya no es lo suficientemente confiable después de las devaluaciones que han ocurrido donde se pulveriza el poder adquisitivo de éste.

No falta quien murmure acerca de un estallido social, cuando en realidad ya estamos viviendo ese estallido no en forma de una revolución social donde se busque un reacomodo de la riqueza y justicia social, sino una acción desesperada y nombrada como delincuencia organizada.

Integrantes de los cuerpos policiacos al percatarse de la corrupción que existe entre sus superiores, deciden enfilarse hacia la delincuencia utilizando su experiencia y capacitación para delinquir.

El punto más sobresaliente fue dado por el grupo élite que desertó y se autonombró como grupo Zeta, en el otro extremo están los maras conformado por jóvenes hartos de la miseria y utilizan todo lo que tengan a su alcance para poseer la riquza que les fue negada.

Mientras la curva de Lorenz y el coeficiente de Gini no sean interpretados por las clases que acumulan las riquezas, y traten de mejorar la distribución de la riqueza, es poco lo que podemos ofrecer para las nuevas generaciones.

Deseperanza, pobreza un mayor desequilibrio entre ricos y pobres, más delincuencia y mayor violencia.



AMERO


Incrementan los derechohabientes del ISSSTE

En las sesiones realizadas por la XII Legislatura, frecuentemente mostraron satisfacción los legisladores de incorporar como derechohabientes a los trabajadores del gobierno estatal al ISSSTE, para que gocen de los beneficios de la institución.
Es de todos conocidos las ineficiencias y carencia de la clínica del ISSSTE, así que al aumentar la carga de derechohabientes más que otorgar un beneficio está formando un peso mayor a dicha institución.
Asimismo las cuotas de los trabajadores realizarán el eterno viaje sin retorno hacia la capital del país sin que existan mejoras en la infraestructura hospitalaria ¿acaso no sería mejor que esas cuotas quedaran en esta entidad y se brinde la atención requerida a los trabajadores por alguna institución local?
Fortalecer al Hospital General sería lo más recomendable ya que practicamente es la antesala de la clínica Carranza, donde los pacientes que acuden son canalizados hacia allá.
Obviamente vemos que día a día la institución privada va creciendo mientras el Hospital General solamente es repintado una y otra vez sin que existan mejoras en el equipo hospitalario.
El gobierno federal percibe demasiados recursos de parte de nuestra entidad, pero no somos retribuidos de la misma manera.