
Diputado y caballero.
Ahora que en este año se respira el aire de procesos electorales, donde las promesas y compromisos se hacen a diestra y siniestra es conveniente poner atención a aquellos candidatos de amplia sonrisa, mirada perdida en el horizonte y palabras bonitas que invitan a creer en ellos, cautivando a cualquier sufragante.
Dicen que los caballeros no tienen memoria, esto aplicado en un buen sentido sirve para incrementar la personalidad del aludido, pero cuando se hace referencia al diputado Gustavo García Bradley habrá que analizar por qué.
Cuando estaba en campaña interna para ocupar la presidencia municipal, tuvo que ceder el paso al favorito de áquel entonces, Andrés Florentino Ruiz Morcillo, el caballero se alineó tal y como señala el manual del buen militante priísta.
Ante sus seguidores, que aún creían en él, dijo que era hombre de trabajo y estaba para apoyar al PRI y conminó al trabajo coordinado, obviamente ya tenía un naipe oculto bajo la manga, así que en su afán populista inició su campaña para ocupar el cargo de diputado de la XII Legislatura.
La gente que lo seguía encontró mesura y acierto en el candidato a diputado local, fue entonces que las promesas y compromiso empezaron a ser vertidos a los integrantes de “la marea roja” que mostraron solidaridad, así que para animar su campaña política no dudó en contratar los servicios de un compositor para que musicalizara sus eventos.
El tiempo ha pasado y quienes en una ocasión depositaron su fe en Lord Bradley han comprobado que es realmente un caballero…porque los caballeros no tienen memoria.
Líderes de colonia, ciudadanos del III Distrito y otros más que acuden al Congreso del Estado en busca de apoyo del diputado de ascendencia inglesa terminan su penoso peregrinar en el cubículo de otro diputado que no corresponde a su distrito.
Recordemos lo que el diputado y Lord ha olvidado, simplemente citaremos otro ejemplo de lo que se comprometió un día…pagar al músico que animó su campaña política…vergonzosamente todavía debe 200 pesos a quien musicalizó su campaña.
Para Lord Bradley no significa nada 200 pesos, gasta más degustando un café en VIP’s pero para un obrero de la música significa muchos desayunos, para un ciudadano común y corriente como cualquiera de nosotros nos permitiría solventar gastos apremiantes.

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