ESPERANDO AL GOBER
La cita era a las diez de la mañana en el estadio Nachan Kaa’n, el tiempo corría y nadie podía detenerlo, la militancia priísta estaba en punto de ebullición, el sol había hecho efecto.Un centenar de autobuses llegaron de uno en uno iban dejando sus pasajeros para luego retirarse hasta el estadio José López Portillo, los acarreados apenas ponían pie en tierra y discretamente se iban retirando hacia las instalaciones de la Volkswagen, para transbordar en taxi hacia otros puntos de la ciudad, otros más indiscretos no disimulaban y abordaban los vehículos de servicio público en las puertas del estadio.
La gente de logística intentó detener la huída repartiendo tortas y jugos, billetes de cincuenta pesos y los inducía a entrar al estadio, pero el efecto del acarreó nomás duró el tiempo que tardaron en ingerir los alimentos para emprender la movilización hacia otro punto.
No faltaron quienes esperaron extasiados para ver y oír aunque sea de lejos a la dirigente nacional del PRI, a la tlaxcalteca Beatriz Paredes Rangel. Ahí estaban los gobernadores de Veracruz, Oaxaca, Campeche, Yucatán, líderes nacionales y presidentes municipales junto con los candidatos del próximo ciclo, estaban ahí instalados cómodamente bajo la sombra instalada previamente para ellos.
El Bebo repartía sonrisas a diestra y también a la siniestra, así como siempre, es decir, así como desde hace dos años cuando Félix González Canto, lo colocó en un improvisado tonel de fermentación, donde artificialmente maduran los futuros gobernantes.
La espera fue larga, el mensaje que empezó a llegar a los celulares de los, cada vez menos, asistentes al evento decía “ven rápido al parque del queso”, las cuatro horas de atraso dio oportunidad a que la gente marchara hacia el sitio mencionado que está cerca del Comité Municipal del PRI, ahí estaba la gente de Greg repartiendo camisetas, gorras, despensas, dinero en efectivo, la fe priísta se resquebrajó, con el premio en las manos ya no podían ni querían regresar al estadio, solamente esperaban el aviso para retomar el camión de regreso a sus comunidades.
Mientras tanto, el estadio donde todo estaba listo la gente esperaba al góber Félix, para dar inicio al evento, también afuera lo estaba esperando una líder de colonia acompañada con su gente, sabía que solamente de esa manera podían tener un breve acercamiento con quien se había convertido en inaccesible a ellos, ese pequeño grupo de priístas que votaron por él cuando así lo solicitó.
Por fin llegó la Suburban negra, ni tarde ni perezosa la líder empezó a golpear con su mano el cofre del vehículo oficial, aunque estaba caliente la lámina del vehículo, más caliente estaba la sangre de la líder, molesta, roja la piel de su cara vociferaba cosas que nadie quería entender, ni escuchar.
La puerta lateral de la Suburban se abrió y levantaron a la líder con todo y gritos, se la llevaron. Félix, Polly y la líder tomaron rumbo hacia otro lado, nomás a dar la vuelta, firmaron nuevamente los papeles de las solicitudes de la demandante, una promesa más. El compromiso estaba hecho “vamos a solucionar el problema de su gente” dice el mandatario estatal, ahí está mi firma, la firma del góber Félix.
A lo largo de este periodo gubernamental, Félix González Canto se ha aprovechado de la buena fe de la gente que desesperada extiende los documentos solicitando su apoyo, su ayuda, es ahí en esas copias que le presentan donde “firma” y la gente se conforma con eso.
En realidad el garabato con el que firma solamente dice “recibido”, en realidad no es una firma, ni tiene validez legal, no hay compromiso, nada más que el de haber recibido la solicitud que será entregada a algunos de sus achichincles, ya sea Godoy, Chucho Rodríguez o cualquiera que esté a su alcance para dar inicio un partido de tenis donde la pelota es la persona que ha hecho la demanda.
La gente va y viene de un lado a otro con los papeles “firmados” por el góber Félix, esperanzada en la solución que se comprometió dar, sin percatarse de que la firma dice “RECIBIDO”, es decir, ni siquiera existe obligación de ser leída, ni cumplida.
Una vez más la líder es abandonada en un lugar cercano, sin rumbo, perdida, extraviada entre promesas que nunca se cumplirán.
INICIA LA FIESTA
La gente está alborotada, grita con todas las fuerzas de sus pulmones, la temperatura sigue su curso ascendente, las radiaciones del sol ya quemaron la piel de los presentes, ahora son células muertas que protegen las de abajo, las nuevas, las que aún tienen ese tinte rosado que da la sangre roja del pueblo.
Los dirigentes nacionales, estatales, municipales son de sangre azul, su piel es blanca, hasta aquellos que son morenos empiezan a tomar una tonalidad cianótica, algunos empiezan a morir en vida, dejan de pisar el suelo que pisa el pueblo, se elevan más allá de la superficie terrestre, se sienten deificados.
La líder priísta no es beata, es beatriz…es Beatriz Paredes quien toma el micrófono y empieza a decir lo mismo de siempre, vamos a ganar, vamos a recuperar lo perdido, el PRI se fortalece hoy más que nunca Alain Ferrat Mancera del Partido Verde Ecologista está ahí y sonríe maquiavélicamente, repite en su mente “vamos a ganar, vamos a recuperar lo perdido”, para algo están las alianzas.
La masa grita y grita, los integrantes del SUCHAA también gritan y hacen sonar sus matracas, los tambores son golpeadas sin piedad.
Hasta que después de una pausa toma el micrófono Cora Amalia Castilla Madrid, la dirigente estatal inicia con un discurso que parece interminable, momento que interpretan los priístas como el final del evento y aprovechan para salir rápidamente del estadio, sus compañeros de más lentas reacciones al ver que están quedando solos, se deslizan discretamente hacia la salida.
Nomás quedan los pocos, los representantes del “voto duro” del PRI que gritan “sí vamos a votar por el PRI, pero ya cállate”, nuestras cámaras apuntan hacia ellos y no se amilanan, al contrario gritan más fuerte tratando de acallar las palabras que desgrana una a una Cora Amalia Castilla Madrid.
Los militantes priísta no van a olvidar la traición que realizó Castilla Madrid a los quintanarroenses del sur, ya que asumió una actitud servil ante los caprichos de Félix González Canto y ahora la miran como un ser vil que traiciona a su gente a cambio de beneficios propios.
UN SEXENIO DE VINAGRE
Cosas ocurren atrás del escenario, ahí estaban los representantes de los medios locales y nacionales, ahí estaba una casa de campaña como aquella que instalan los beduinos en el desierto para refugiarse de los rayos del sol, decía PRENSA.
Con los labios resecos narra Julián Santiesteban, vocero de Andrés “Ruin” Morcillo que al llegar vió el sitio y se aproximó hasta ahí en busca de agua así que con la investidura que le es propia entró y al primero que vió fue a Rangel “La Cotorra” Rosado, vocero de Roberto “Bebo” Borge Angulo.
Las miradas se cruzaron, fracciones de segundos fueron suficientes para decir todo sin pronunciar nada.
El silencio fue roto por La Cotorra
─ ¿Qué haces aquí?
─ ¿Tienes agua?
─ Solamente para medios nacionales
─ ¡Ahhhh!
Se retiró del lugar Julián Santiesteban tratando de calmar su sed repitiendo “solamente para medios nacionales”.
Quienes somos de ésta cálida región, sabedores de que el clima es agreste con sus habitantes tenemos como uso y costumbre no negar el agua a quien lo solicita y a esto se añade que bíblicamente cuando Jesús estaba en la cruz agonizando le dijo a un soldado romano “tengo sed, regálame agua”. El soldado romano empapó un trapo con vinagre lo insertó en su lanza y se lo dio a Jesús crucificado.
Con esto se prevé que el triunfo de Roberto “Bebo” Borge Angulo, será un sexenio de vinagre para el sur de Quintana Roo, seis años más de lo mismo, firmas de “recibido”, promesas incumplidas, traiciones y muchas manos extendidas pidiendo ayuda conformándose con lo que quieran dar, seguiremos siendo los mendigos del sur de Quintana Roo, del Sur de México.
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