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jueves, 5 de mayo de 2011

Casa de los Periodistas: proyecto empantanado

Marzo 9, 2011
animal político
Dulce Ramos (@WikiRamos)
http://www.animalpolitico.com/2011/03/casa-de-los-periodistas-proyecto-empantanado/

Cuando ocurra la próxima agresión a un periodista o –peor aún– su muerte en el cumplimiento de informar, lo más probable es que el caso quede impune. Así ha ocurrido con la decena de reporteros muertos y los 139 agredidos.

Por más indignación que al gremio y a las organizaciones cause, los esfuerzos para proteger a los periodistas son fútiles; incluso aquellos que arrancan con aparente firmeza y hasta reciben recursos públicos; cosa de la que pocos se pueden preciar.

Así ha ocurrido con la Casa de los Derechos de los Periodistas. En la idea, un esfuerzo emprendido por 13 personas (informadores, abogados y defensores de derechos humanos) con la intención de crear “un espacio de proteción, capacitación y defensa de quienes laboran en los medios de comunicación”. Así reza el acta en la que se constituyeron como Asociación Civil el 12 de agosto de 2010.

A pesar de la fecha, las conversaciones para crear esta casa iniciaron a finales de 2009 entre organizaciones como Reporteros Sin Fronteras o la Fundación Manuel Buendía, con el diagnóstico de que acoger y apoyar a informadores en riesgo era –y sigue siendo– urgente.

Casi siete meses han pasado desde la conformación de la Asociación y, hasta el momento, no hay ni un sólo resultado concreto. Ni una acción firme para acompañar a los periodistas en riesgo, a pesar de que, por recursos, no tienen problema. En enero de 2010, el Gobierno del Distrito Federal, a través de la Subsecretaría de Gobierno, les otorgó 10 millones de pesos. Esto se puede constatar en el artículo 12 transitorio de la Ley de Egresos de 2010.

Casos urgentes, tampoco hacen falta. Ahí está la agresión a Milton Martínez, asistente del corresponsal de Noticieros Televisa en Saltillo ocurrida la semana pasada, o el ataque al fotógrafo Julián Ortega, del periódico sonorense El Imparcial, sólo por contar dos de las más recientes.

En el acta constitutiva, las personas que ejercen algún cargo son las siguientes: Omar Raúl Martínez, director de la Fundación Manuel Buendía, aparece como presidente del Cosnejo Directivo; el reportero Rogelio Hernández López, se desempeña como Director Ejecutivo; la defensora de Derechos Humanos Eréndira Cruz Villegas ejerce como Secretaria Técnica, y como Administradora General, aparece Amor Lajud Rivero, antes administradora de los fondos del Premio Nacional de Periodismo.

Otros mencionados en el acta constitutiva son Judith Calderón, reportera fundadora de La Jornada; el abogado Manuel Eduardo Fuentes; Rogaciano Méndez, del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa y la periodista Elia Baltazar. Todos ellos, como integrantes del Consejo Directivo.

Igualmente aparecen los nombres de Lucía Lagunes, de Cimac, como encargada de la Comisión de Género; de Balbina Flores, Corresponsal de Reporteros sin Fronteras, como encargada de la Comisión de Seguridad, y de Perla Gómez Gallardo y David Peña, en la de asuntos jurídicos.

Mucho dinero, pocos resultados

Balbina Flores encabezó los primeros esfuerzos por crear la Casa de los Derechos del Periodista. Con el respaldo de la diputada local perredista Aleida Alavez llevaron el proyecto a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y consiguieron apoyo y recursos.

De los 10 millones otorgados, siete fueron destinados al primer pago para la compra de un inmueble que será la casa refugio.

Enclavado en el número 8 de la calle de General Prim, el sitio es una casona con fachada de ladrillos viejos y que alguna vez albergó una fonda. Su estado es deplorable y antes de que pueda llevarse a cabo cualquier actividad bajo su techo, requiere un remozamiento integral que, según constató Animal Político, aún no tiene visos de iniciar.

Los tres millones de pesos restantes se transfirieron íntegros a una cuenta bancaria que creó la AC y que, según la Administración, han sido destinados a cuestiones jurídicas, compra de activos y cuestiones tecnológicas como la creación de una página web que, hasta el momento, no existe en el ciberespacio.
Igualmente, se pagaron manuales administrativos y, dice el documento, luz, teléfono, internet, papelería e insumos de una oficina aunque, hasta ahora, la AC carece de ella. En ello se han gastado 733 mil pesos. Otra partida más, de 267 mil pesos está destinada a salarios y honorarios.

Según los estatutos de la Asociación, el único trabajo remunerado es el del Director Ejecutivo. Integrantes de la Casa informaron que Rogelio Hernández recibió a principios de año150 mil pesos por concepto de cinco meses de salario retroactivo; lo cual significa que estará recibiendo 30 mil pesos netos cada mes. No obstante, hasta ahora, no hay resultados tangibles a pesar de que el periodista se dedica al proyecto de tiempo completo. Sus compañeros, informan que, a la fecha, sólo ha presentado un anteproyecto y documentos de trabajo.

Animal Político le ofreció a Rogelio Hernández dar su punto de vista, pero declinó hablar bajo el argumento de que es “empleado” de la Asociación, y hablará cuando así se determine.

Pero ese no es el único foco de alerta en el manejo de dinero público. En la proyección presupuestal en poder de Animal Político hay un millón cien mil pesos etiquetados bajo el rubro de ‘Co-inversiones’. El dinero, explicó la administradora Amor Lajud, se otorgará a organizaciones para un trabajo conjunto con la casa. ¿Pero a cuáles y bajo qué criterios? Eso aún no está estipulado en documento alguno; lo cual ha generado incomodidad para algunos miembros.

Quien no tiene más opción que encarar los magros resultados, es el presidente del Consejo Directivo, Omar Raúl Martínez, En su despacho repleto de libros y con un par de retratos del periodista Manuel Buendía colgados en las viejas paredes, cuenta que la formación de la casa ha sido azaroza y, por tanto, los resultados no son los que amerita una situación tan urgente como la que viven los informadores mexicanos.

“Hay personalidades muy cambiantes y diversas –lamenta el periodista– pero también hay que reconocer que tienen alta capacidad y experiencia”.

La periodista Elia Baltazar, que hace un mes renunció al proyecto, cuenta que cada línea de los 26 principios de la casa requirió horas de discusiones

El pantano de la ‘grilla’

En el gremio periodístico, la experiencia ha demostrado que organizarse es una tarea casi imposible. Abundan las suspicacias y las desconfianzas y Omar Raúl Martínez lo sabe. “No es fácil estar en un conglomerado diverso y plural. No se avanza tan rápido como uno quisiera”.

Si el proyecto corre o no el riesgo de empantanarse en “grillas”, el presidente reconoce que es probable.
“Pero el proyecto es necesario, noble, exigible y necesitamos defenderlo” matiza con cierta esperanza.
En una charla tras su renuncia, Elia Baltazar expresó su preocupación porque los miembros de la casa están ligados, en su mayoría al Frente Nacional de Periodistas por la Libertad de Expresión, en el que están presentes grupos como el Sindicato de Trabajadores de La Jornada, la Unión de Periodistas Democráticos y el Sindicato de Redactores de la República Mexicana, por nombrar algunos.

Para Baltazar, que el proyecto quede en manos de un sólo grupo es preocupante, pues una empresa como la Casa del Periodista requiere mayor pluralidad.

También se encuentran ‘con un pie afuera’ Lucía Lagunes, de Cimac, y la administradora Amor Lajud, que no obstante, debe someter su gestión a una auditoría antes de desligarse del proyecto.

Fuera de las discusiones ideológicas, está también la problemática de la gestión eficiente de los recursos. Animal Político intentó conocer la opinión del Gobierno del Distrito Federal sobre el tema, pero ni el Subsecretario de Gobierno, Juan José García Ochoa, ni Mario Delgado, Secretario de Finanzas cuando se otrogaron los fondos, estuvieron dsponibles.

La única voz del Gobierno que quiso responder fue Aleida Alavez. La legisladora está atenta a la lentitud con la que corre el proyecto, pero dice, “no depende de nosotros”.

“En nuestro caso hicimos lo que tocaba, que era otorgar el recurso, y acompañar a la AC en la formación. Esta casa urge, pero hay que tener en cuenta tiempos del Gobierno y de los periodistas”.

Y si Alavez hace referencia a ello, es porque, a pesar de que hay 24 millones de pesos designados para la Casa en el Presupuesto de Egresos de 2011, aún no han sido recibidos ni tampoco fueron etiquetados claramente. Sólo se conoce que esa tajada deberá salir de los fondos de la Secretaría de Gobierno y que, se espera, puedan ser transferidos el mes que entra.

La Casa, una entelequia

Sin acciones concretas y con una sede en la que no se puede hacer absolutamente nada, la Casa de los Derechos del Periodista no es más que una entelequia hasta ahora; pues aún no se acoge a ningún informador, ni se le acompaña a alguno en los tres ejes bajo los que se fundó la casa: Prevención y Seguridad, Capacitación y Asesoría Jurídica.

Recientemente la Casa presentó un pequeño avance; pues ya se han nombrado a los tres coordinadores de cada una de esas áreas. Ellos recibirán un sueldo aproximado de 15 mil pesos y, por el momento, su permanencia estará sujeta a los resultados.

Los coordinadores son, en Prevención y Seguridad, Gerardo Albarrán de Alba; en Capacitación, Primavera Téllez Girón, y en Asesoría Jurídica, Édgar Omar Viniegra.

Pero el proceso para estos nombramientos tampoco estuvo exento de inconformidades.La periodista Elia Baltazar ha señalado que la convocatoria para postular a los puestos estuvo publicada muy poco tiempo y careció de una buena difusión.

Zanjar la compra del inmueble de General Prim es otro obstáculo para que la casa realmente funcione. Aún falta por entregar al particular que se adquirió 5 millones de pesos y, mientras los 24 millones destinados para 2011 no lleguen, ni eso, ni los trabajos de remozamiento podrán comenzar.

Para Omar Raúl Martínez, el mejor de los panoramas es que la Casa pueda funcionar completamente en septiembre. Por desgracia, las agresiones y amenazas a periodistas en este País, están corriendo mucho más rápido que su voluntad y agilidad para organizarse. Sin Casa, y con una situación de riesgo latente, el futuro del próximo reportero atacado no será distinto de los muchos casos que el gremio, impotente, ya ha visto pasar.

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