- Ex directivos del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica depredaron el organismo
Por Ignacio L. Salas
Depredar una institución o dependencia de gobierno por parte de sus titulares y administrativos no es nada nuevo, nada de que espantarse, lo grave es cuando se hace utilizando la personalidad de otros como recién sucedió en la dirección general del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP) en Quintana Roo, donde después de realizarse una auditoría se determinó que existen muchos trabajadores y trabajos que no debieron haberse pagado, por lo que se hará una investigación exhaustiva al respecto.
De acuerdo con información proporcionada por la propia institución, personas físicas y morales (trabajadores y empresas) serán requeridos para que demuestren y comprueben los trabajos realizados a favor del CONALEP y que les fueron pagados, toda vez que no existe evidencia de que muchos de ellos fueran efectuados, lo que llevaría a determinar gastos por trabajos sin realizar, pero que fueron comprobados.
De manera extraoficial, se dijo, que muchos prestadores de servicios de distintos puntos de la geografía estatal se verán afectados sí no comprueban que realizaron los trabajos que les fueron cubiertos, ya que tendrán que devolver los recursos recibidos y que en su totalidad suman varias decenas de millones de pesos.
Por otra parte, se conoció que Arturo Fernández Martínez y Mario Duk Ocmán incrementaron su fortuna personal de manera exorbitante durante el tiempo que estuvieron en la administración del CONALEP, uno como director general y otro como director administrativo, para lo cual falsificaron documentos de cobro y firmas de prestadores de servicios, para auto cobrarse.
Como muestra de ello, Arturo Fernández, construyó con sus ganancias por lo menos dos edificios de departamentos para renta, semi amueblados y con aire acondicionado, además de que en cada uno de ellos puso en funcionamiento una lavandería para ropa denominadas “Burbujas”.
Asimismo, construyó un gimnasio, un salón de fiestas y acondiciona en casona, dos lotes de un fraccionamiento al norte de Chetumal, además de haber adquirido por lo menos tres vehículos nuevos para su esposa y sus hijos.
Fuera de los vehículos y de la casa en que habita su esposa e hijos, todo o casi todos sus bienes inmuebles se encuentran a nombre de su familia materna y ello no lo hizo con el fin de evitar el fisco y las auditorias, sí no para evitar que su esposa se pudiera quedar con ellos, ya que han tenido algunas desavenencias en los últimos años y el no quiere compartir con ella, “lo que tanto trabajo le costó”.
Estos malhechores, Arturo Fernández y Mario Duk, que estuvieron protegidos por el entonces secretario particular del gobernador, Marco Antonio Lozano Ocmán, con el que tenían y tienen negocios relacionados, no conforme con el asalto realizado al CONALEP, ahora pretenden hacer lo mismo en la Dirección General del Colegio de Bachilleres (COBACH) de Quintana Roo, para lo cual ya dieron los primeros pasos al “rentarle” Arturo Fernández al COBACH, espacios publicitarios en sus edificios, que será poco lo que les cobre, o lo que sea, pero de granito en granito se llena el costalito.
La investigación instruida por los auditores de CONALEP tras la auditoria realizada, en la que aparentemente no existen pruebas del latrocinio perpetrado por Arturo Fernández Martínez y Mario Duk Ocmán a los recursos de la institución educativa, dejará en claro que trabajos se realizaron en realidad o no para beneficio del CONALEP y que prestadores de servicio se “acomodaron a ello”.
O la investigación determinará que existen documentos apócrifos, realizados por los ex directivos del CONALEP durante su administración. Que de ser así, no sólo enfrentarán la justicia por daños al Colegio, sino por los daños causados a prestadores de servicios y empresas, además de los delitos de falsificación de documentos y los demás que conlleve la investigación…
Fuente: LA PERGOLA

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