¡Comparte la noticia!

domingo, 18 de septiembre de 2011

El Jilguero, viejo oficio del PRI

Francisco Flores Legarda
chileconqueso68.blogspot.com

En los gobiernos del PRI existía un oficio ineludible para toda aquella persona que quería hacer carrera política. 

Ese oficio era el de “jilguero”, cuya actuación consistía en hacer alabanza del presidente en turno y su gobierno. 

El momento más codiciado y elaborado para desempeñarse ocurría durante el informe presidencial, específicamente durante la respuesta del legislador afortunado con la alta responsabilidad de contestar el informe presidencial. 

Si bien la fiesta presidencial del primero de septiembre ha quedado abolida por el legislativo, el oficio de jilguero ha sobrevivido al embate de la “transición democrática”. 

 Es una pena que una efeméride nacional como lo es la gesta heroica de los Niños Héroes de Chapultepec haya sido utilizada para revivir el “jilguerismo”. 

El martes 13 de septiembre le tocó el penoso encargo a la Sargento Evelyn Zárate Blanco. 

Quien le puso en su boca a la cadete elogios tan desbordados, de plano ignoró que esos discursos ya no caben en el México del siglo XXI. 

“Como lo expresara recientemente nuestro Comandante Supremo, México es mucho más que noticias de violencia”, pero son muchas las noticias sobre la violencia.

“Recordemos en todo momento que hay más de 100 millones de verdaderos compatriotas, auténticos y bragados…”, una manera de referirse al sexo expuesto. 


Que revisen la RAE.

“Más de 100 millones de optimistas que son el ejemplo del ahínco nacional.”, es razón suficiente para linchar a los pesimistas. 

“Apuntalemos la futura gentilicia incrustada en la arqueología de nuestras culturas, en la policromía de las montañas, valles, cielos y mares”, en el ejército también se fuma mota. 

“Creemos en la honradez, en la integridad, en el compañerismo solidario y a toda prueba, en la historia y en el imaginario colectivo.”, y estamos seguros que la corrupción es una actividad selectiva de los calderonistas.  

“Basta de endémicas aflicciones. Basta de aquellas penas o quejas que sólo generan parálisis anímica. Nada nos amedrenta. Ni la estridencia, ni los vientos tempestuosos. Tampoco las viscosas miasmas.” sólo la popó del hijo propio. 

¿Quién le puso esas palabras en la boca a la candente?
¿Por qué no se mencionó la invasión norteamericana de 1847 que dio lugar a la conmemoración de la gesta heroica?
¿Qué necesidad hay de hacer refrito del mensaje oficial sobre los mexicanos buenos y los malos?

Es claro que quien haya sido el redactor del discurso no quiso dejar inscritos hechos terribles.

La muerte de más de cincuenta mil mexicanos que lleva acumulados la guerra del Comandante Supremo.

Los miles de desaparecidos y la endémica violación a los derechos humanos.

Sin confortar, ni pedir perdón a las familias afectadas por la violencia, por la baja calidad de la educación, por el desempleo.

El redactor contó con la aceptación del secretario de la Defensa y de Los Pinos, pincelando un México en guerra consigo mismo, dividido en dos bandos: los optimistas y los pesimistas.

Ésa es la verdad oficial que nos quieren vender a cambio de no conocer la verdad real. 

¿Estás de acuerdo?

Salud y larga vida.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Nace el candidato Peña


  • Creo que el mayor desafío que tiene en esta nueva etapa pueden ser muchos de los peñistas. Hay una intención de cerrar el círculo en torno suyo.


Jorge Fernández Menéndez

Hoy se inicia, en los hechos, la verdadera lucha electoral con miras a 2012.

No es casualidad que en el penúltimo día de la gestión de Enrique Peña Nieto en el gobierno del Estado de México se haya finalmente desatorado la reforma política que un año atrás había votado el Senado ni que la despedida del gobernador haya sido la más festejada que se recuerde en la historia reciente del PRI. Peña dejará hoy el gobierno e inmediatamente comenzará su precampaña presidencial y, sobre todo, el siempre difícil, para el priismo, tránsito entre septiembre y noviembre, cuando en los últimos cuatro sexenios ha sufrido, siempre, rupturas dolorosas. Es un desafío ir atrás en las encuestas, pero también partir con demasiada ventaja. Si creemos en los números de los principales encuestadores, la ventaja de Enrique en estos días es de por lo menos 20 puntos. Con el tiempo, esa distancia tenderá a reducirse: su gran desafío es administrarla y no permitir que pase la sorpresa, la expectativa, hacia otro contrincante. Le ocurrió a López Obrador.

Llega hoy al Edomex Eruviel Ávila que, como otros gobernadores que ya asumieron su responsabilidad, estoy pensando en Javier Duarte de Veracruz, Roberto Borge de Quintana Roo o desde las oposiciones en Gabino Cué de Oaxaca o Rafael Moreno Valle en Puebla, entre otros, es parte de la nueva clase política del país. Peña Nieto sobre todo (pero también cualquiera de sus contrincantes, llámense Vázquez Mota, Cordero o Ebrard) deberá asentarse en esa nueva clase política y en el caso del mexiquense la está construyendo en torno suyo de una forma evidente. El caso de Eruviel es particularmente interesante porque modificará, por origen y carrera, las relaciones de poder en el Edomex y también la relación tanto con el DF como con la Presidencia de la República. Y tiene que hacerlo mostrando un margen importante de independencia.

Creo que el mayor desafío para Peña en esta nueva etapa pueden ser muchos de los peñistas. Hay una intención de cerrar el círculo en torno al candidato, incluso excluyendo a distintos sectores del priismo, hay la intención de muchos de mostrarse como interlocutores directos, aunque no lo sean, y eso complica cada día más llegar directamente a Peña y termina generando aislamiento del candidato que comienza a vivir en una burbuja. Le ocurrió en su momento a Colosio (también al candidato Zedillo, pero esa fue una decisión personal suya), pero fue mucho más notorio con Labastida cuando fue candidato. El entorno y los adversarios internos mataron más su candidatura que el discurso de Fox. La peor tentación que podrá tener Peña, en esta etapa que comienza, será jugar a la defensiva, cuidarse, no arriesgar nada, dejar que otros lleven la iniciativa.

Algo de eso ocurrió con la actitud ante el paquete económico. La primera reacción del priismo, de un rechazo total a la propuesta, fue contraproducente porque, además, partía de algunas, no todas, bases erradas. Los estados y los municipios pueden pedir más, pero también deben dar una respuesta ante sus respectivas deudas. Sí se requieren más apoyos en distintos ámbitos, sobre todo en seguridad, pero cómo explicar entonces que esos mismos estados y municipios estén regresando recursos a la Federación porque no pueden cumplir con los compromisos adquiridos en la materia. Cómo exigir más espacios de poder y querer asumir menos responsabilidades, entre ellas la siempre ingrata de cobrar impuestos locales. Pero, después de la primera reacción, el PRI creo que revisó los números y vio que las modificaciones que podía proponer debían ir por otros cursos y modos, y que era mucho más positivo para su causa un discurso constructivo, más reformador que confrontador. No se puede jugar, desde el gobierno o desde la oposición, con la economía, porque ni el país ni el mundo lo permiten. En ese mismo sentido pareciera que se abrió finalmente paso a la reforma política.

Se abre el verdadero proceso electoral, además, en una jornada de Fiestas Patrias en la cual buena parte de las principales plazas del país estarán en alerta por las posibilidades de atentados de grupos del crimen organizado. No es un dato menor: la seguridad y la economía marcarán la política de este año electoral.

Hablando de fiestas cívicas. ¿No le parece patético que el gobierno le libere todos sus recursos, y les entregue desde el principio 21 millones de pesos a un grupo que tenía secuestrado el Zócalo para que lo libere y permita esas festividades? ¿Esa es la norma: chantajear para lograr objetivos políticos y económicos? Qué mala negociación gubernamental.

El lastre de Peña Nieto


  • En unas horas, iniciará su periplo en busca de la candidatura presidencial del PRI y, como consecuencia, el regreso priista al poder.


Ricardo Alemán

En pocas horas, Enrique Peña Nieto habrá concluido su gestión al frente del gobierno mexiquense.

Horas después, arrancará su periplo en busca de la candidatura presidencial del PRI y, como consecuencia, por el regreso del priismo al poder presidencial.

Como todos saben, todas las encuestas colocan hoy a Peña Nieto como el más aventajado de los aspirantes presidenciales de todos los partidos. Más aún, si hoy se realizara la elección presidencial, sin duda el vencedor sería Peña Nieto.

Sin embargo, faltan poco menos de diez meses para el 1 de julio de 2012 y, a querer o no, muchas cosas pueden pasar, sobre todo en el PRI.

Y viene a cuento la observación porque, a pesar de lo que dicen las encuestas en torno al gobernador y ex gobernador mexiquense —se le debe dar el doble carácter, porque hasta el mediodía de hoy será gobernador y luego de esa hora será ex gobernador—, en el PRI se han prendido los focos rojos que, de no ser atendidos y apagados a tiempo, podrían terminar en tragedia.

El primero de esos focos rojos se llama Eruviel Ávila, el flamante gobernador mexiquense y sucesor de Peña Nieto, cuya selección como candidato resultó todo un éxito para Peña Nieto.

Y, en efecto, el ex alcalde de Ecatepec, no sólo era el mejor candidato, sino que fue la mejor decisión.

Ganó la elección de manera arrolladora y no requirió más que una dosis elemental de pragmatismo, para llevarse el triunfo. Hoy Eruviel Ávila ya es gobernador mexiquense, pero aún tiene nerviosos a algunos. ¿Y qué quiere decir eso? Que nadie sabe qué clase de gobernador va a resultar: si estará a la altura de las expectativas que despertó su candidatura, si será capaz de entender el papel que va a jugar en los próximos diez meses —en tanto gobernador de la entidad más poblada del país, en tanto cerco geográfico, poblacional, industrial y político del DF, y en tanto sucesor de Peña Nieto— y si podrá con el paquete de “estirar la cobija mexiquense” hasta el Distrito Federal, bastión fundamental para Peña Nieto.

En realidad el gobernador Eruviel Ávila tiene una carga formidable sobre sus espaldas, cuando el candidato presidencial es el primer mexiquense que tendrá la posibilidad real del regreso del PRI a Los Pinos.

¿Estará a la altura de esa responsabilidad el gobernador Ávila? ¿Es cierto o falso que el sucesor de Peña Nieto podrá ser un lastre para las aspiraciones de Peña Nieto?

Muchos creen en las habilidades de Ávila, pero el tiempo tiene la respuesta.

En donde no hay que esperar “que el tiempo hable”, es en el caso de Humberto Moreira, el zarandeado líder nacional del priismo.

¿Por qué?

Porque en el PRI está claro para todos que Moreira se ha convertido en un lastre para las ambiciones y la estrategia de Enrique Peña Nieto.

Y es que no es secreto que los antecedentes de Moreira como gobernador de Coahuila, sus excesos locales —que hacen ver a esa entidad como una copia del PRI de los años 50—, los abusos de heredar el poder estatal a su hermano, de concebir el poder de esa entidad como un patrimonio familiar —repartir el poder entre la parentela y hasta bautizar obras públicas con los nombres de la familia—, además de la escandalosa deuda de su gestión, son “bombones” para el PAN y el PRD, que ven en Moreira el gobierno que haría Enrique Peña Nieto, si gana la elección de 2012.

Es decir, que antes de arrancar la elección del candidato presidencial del PRI, a diez meses del 1 de julio de ese 2012, Humberto Moreira ya es un lastre, no sólo para el PRI, para la candidatura presidencial del partido tricolor, sino de manera especial para Enrique Peña Nieto.

Y según no pocos jefes del tricolor, si el ex mandatario mexiquense no hace una operación mayor de ingeniería política, le habrá entregando al PAN y al PRD, en bandeja de plata, los misiles para destruir la candidatura presidencial de Peña Nieto.

Pero tampoco es todo.

Hay otros focos rojos, nada fáciles de resolver.

Todos saben que Alfonso Navarrete Prida es uno de los principales operadores de Peña Nieto en San Lázaro.

Pues resulta que el legislador mexiquense se aventó la puntada de dar como presidente a Peña Nieto y advertir, palabras más o menos, que en materia presupuestal, el PAN y el PRD deben acostumbrarse a negociar con Peña.

El desliz cayó como bomba en Los Pinos y en el Palacio del Ayuntamiento.

Y, claro, suenan los tambores de guerra. ¿Hasta cuándo tirará el lastre Peña Nieto?


EN EL CAMINO

El Zócalo es de todos, otra vez.

Pero Marcelo Ebrard está feliz.

Ganó un aliado estratégico, sin despeinarse.

Al tiempo.


Twitter: @RicardoAlemanMx

domingo, 4 de septiembre de 2011

Herederos del poder...¿un sexenio de cinco años?

Jorge Zepeda Patterson

Uno de los méritos que habría que agradecerle a Felipe Calderón es que sus hijos vivan apenas su primera infancia. Nos libramos de bodas fastuosas en Los Pinos o en el Castillo de Chapultepec, pero sobre todo pudimos evitarnos los excesos de los juniors presidenciales como los que con Vicente Fox y Martha Sahagún adquirieron rango de ligas mayores. Todavía está pendiente una investigación honesta y cabal sobre las inmensas fortunas y propiedades acumuladas por los hermanos Bibriesca Sahagún.

Una virtud pues, que Calderón tenga hijos pequeños, pero una lástima que no haya sido hijo único. Michoacán se habría salvado de una candidata de capacidades dudosas y de una posible gobernadora cuyo mayor mérito es ser la hermana del presidente en funciones.

El territorio está plagado de hermanos e hijos incómodos. Desde los casos de los retoños de Marco Antonio Adame, gobernador de Morelos, que se han caracterizado por una vida de tropelías menores amparados en la impunidad (incidentes viales, escándalos en discotecas, etc.) que les otorga el poder paterno, hasta casos de corrupción como los hermanos de Natividad González Parás en Nuevo León o de Eduardo Bours en Sonora, durante sus respectivos sexenios.

Sólo las investigaciones podrán determinar si Larrazábal, “el quesero”, actuaba como extensión de Larrazábal el presidente municipal, o si simplemente era un hermano incómodo que operaba de manera autónoma. En cualquier caso se trata de una traición contra los regiomontanos que eligieron a un alcalde gracias a su obsesiva campaña a favor de la seguridad pública y la honestidad.

Pero incluso me parece que esos casos de corrupción y de abuso son menos dañinos que el de la herencia de cargos políticos. Después de todo, supongo que Raúl Salinas o Jonás Larrazábal dejan de ser un dolor de cabeza en cuanto termina el gobierno fraterno del que derivan su poder, pero en cambio difícilmente nos libraremos de Carlos Mario Villanueva Tenorio, actual alcalde de Chetumal e hijo del exgobernador que pasa lista todos los días en una cárcel de Estados Unidos. El joven Villanueva obtuvo el puesto gracias a la fuerza social que el padre construyó en el sur del estado, con una política populista y una hábil mezcla de represión y captación de líderes de base. Pero el imberbe y millonario alcalde opera el poder heredado con la displicencia faraónica y arbitraria de un Baby Doc Duvalier. Un día promete la venganza contra todos los que traicionaron a su padre, al día siguiente asegura que tienen todo controlado para ascender a la Guberantura el próximo sexenio y regresar toda su gloria al apellido familiar.

Y tengo la sospecha de que si la “Cocoa” se apellidara distinto no habría pasado de una diputación local en su carrera política. Ahora podría convertirse en mandataria de los destinos michoacanos durante seis años. Sólo el tiempo dirá si los coahuilenses terminarán diciendo lo mismo de Rubén Moreira.

Desde luego, sería injusto que el parentesco limite las aspiraciones legítimas de una persona para incursionar en la vida pública. El problema es cuando el ascenso político deriva poco o nada de las virtudes profesionales y mucho o todo del árbol genealógico. Los actos de corrupción lesionan las finanzas públicas y la aplicación de la ley, pero la ineptitud de un mal gobernante impone pérdidas incuantificables. El daño potencial es proporcional al número de habitantes gobernados y los años en el poder.

Los peores casos son aquellos en los que se mezclan ambos fenómenos: un pariente corrupto termina heredando un puesto político. Un mal redundante y transexenal. Habría sido el caso si Manuel Bibriesca hubiese obtenido un escaño de senador, por ejemplo. O más realista, el de Juan Pablo Adame, que a sus arbitrariedades de junior quiere sumarle una carrera política en el PAN.

Ahora que comienza la recta final de la carrera presidencial no sería mala idea comenzar a escudriñar el potencial impacto de los hermanos e hijos de los aspirantes a Los Pinos. Podríamos evitarnos a familiares comisionistas del poder y a futuros gobernadores sin más méritos que su pedigrí.


Un sexenio de cinco años

¿Porque tengo la sensación de que este sexenio fue de cinco años? El estado de ánimo de muchos mexicanos es como el de un 27 de diciembre: no tiene sentido ningún cambio, ni hay energía para aplicarse en alguna tarea importante. Una especie de convicción compartida y tácita de que ya no hay nada que esperar de lo que queda de este gobierno. Sólo la inercia para llegar al próximo año y la esperanza de que un nuevo inicio ofrezca la posibilidad de renovar.

www.jorgezepeda.net